CRÍTICA: PENSAMIENTO
Huelga general
JAVIER GOMÁ LANZÓN 04/06/2011
. .El mejor antídoto contra el totalitarismo de los fines es una sabiduría que emparenta con la filosofía, el arte, y con el sentido del humor
La distinción entre el talento y el genio y la descripción de sus contrapuestas características merecerían un enjundioso artículo, pero hoy prefiero indagar la diferencia entre la inteligencia y la sabiduría. Todos conocemos personas inteligentes a las que diríamos que les falta un poso de sabiduría; y al contrario, personas a las que no vacilaríamos en llamar sabias pero que no nos impresionan especialmente por su inteligencia. Siendo inteligencia y sabiduría dos modos intelectuales de aproximarse al mundo, ¿qué cualidades objetivas tienen sus poseedores que justifican esta diferenciación conceptual?
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Mucho de lo verdaderamente noble en el hombre tiene matiz de gratuidad: la amistad, el regalo, la oración, la fiesta y el juego
Es inteligente el hombre industrioso, "fértil en recursos", como llamó Homero a Odiseo. La inteligencia es la facultad de identificar los instrumentos más adecuados para conseguir un fin previamente dado y de usarlos con habilidad y eficacia. En un tipo ideal puro (por tanto inexistente como tal), la inteligencia sin mezcla de sabiduría es una razón instrumental que toma cuanto existe y lo torna utensilio (pragmata): el mundo entero es una caja de herramientas para ella. El científico y el empresario son dos de los paradigmas más acabados del hombre inteligente. El científico descubre leyes en la naturaleza que luego la tecnología aprovecha para su tarea de innovar; el empresario combina recursos materiales y fuerza del trabajo para suministrar productos al mercado: las innovaciones tecnológicas y las mercancías satisfacen los deseos humanos. Como el corazón no deja nunca de desear, los hombres inteligentes son los agentes principales del progreso de la civilización.
Ahora bien, llega un momento en el que uno se interroga por el propósito de tanto progresar. Los deseos del corazón son los fines a los que sirve la inteligencia; por tanto, la inteligencia instrumental recibe los fines desde fuera y no se pregunta por la naturaleza de éstos. Se necesita un sentido nuevo -una estimativa- para el enjuiciamiento de los fines. Esta segunda facultad intelectual, distinta de la inteligencia, es la sabiduría. Sabio es quien ha desarrollado una finesse para discernir, de entre el océano sin riberas de lo humanamente deseable, hermoso y gozoso, lo que, en su caso concreto, aumenta las posibilidades de una vida buena, satisfactoria y digna de ser vivida. Cuántas veces nos asombramos del modo miserable como concluyó sus días ese hombre dotado de clara inteligencia, pero que, a la larga, demostró ser necio y estúpido para reconocer lo que más le convenía ("tan inteligente, tan inteligente, y mira cómo terminó"). El mecanicismo de los medios adquiere una perversa autonomía y coloniza el mundo de nuestra vida ordinaria, por lo que con frecuencia hemos de hacer un esfuerzo para recordar para qué madrugamos, trabajamos, anhelamos y envejecemos. Sentimos entonces la necesidad de pararnos y recordar ese "para qué" que da sentido a nuestro activismo incesante y agotador. Mientras que la inteligencia confirma los fines que perseguimos, la sabiduría se complace en relativizarlos para someterlos a prueba. Dado que la inteligencia tiene de por sí una inmensa tendencia expansiva -que la alianza entre ciencia y mercado excita aún más-, el sabio se ve obligado en determinados momentos a cerrar por un instante la caja de herramientas y detener el progreso.
El ensayo de Georges Sorel Reflexiones sobre la violencia (1908), aborrecible por tantas razones -sus sedicentes reflexiones tienen no poco de apología-, presenta lo que él denomina el mito de la huelga general, entendiendo por tal una imagen eficaz que por su fuerza intuitiva es capaz de desencadenar una acción revolucionaria. La burguesía, humanitaria y decadente, alienta el progreso de los Estados por medio de inteligentes reformas orientadas a reproducir su hegemonía social; el sindicalismo proletario, en cambio, promueve una acción radical y anárquica -la huelga general- para interrumpir la línea del progreso necesario y mediante esa ruptura violenta de la ley histórica restituir la pureza de los fines revolucionarios originales. Pasando de la historia universal a la individual, hay situaciones en la vida de un hombre en que éste, quizá forzado por las circunstancias -por ejemplo, esa enfermedad que le postra en el lecho del dolor, abrasado por las llamas de la fiebre-, se declara en huelga general con respecto a toda teleología, descansa de ese encadenamiento causal en el que está enredado su vivir, se replantea los fines que hasta ese minuto perseguía con ansiedad, los deja en suspenso para nuevo examen y juega mentalmente con la posibilidad de revisarlos o suprimirlos a ver qué pasa. La sabiduría consiste, pues, en esa quiebra de la economía de la inteligencia que deja espacio para una consideración desinteresada y distanciada de la dirección de la propia vida en su conjunto.
La sabiduría emparenta, pues, con otras actuaciones desinteresadas del hombre como la filosofía y el arte. La doctrina husserliana de la epoché fenomenológica recomienda despojarse de los instintos pragmáticos adheridos normalmente a las cosas con las que nos relacionamos para abrirse a su esencia ideal, que sólo se revela a una contemplación filosófica desinteresada, libre del afán de dominación. Por su parte, Kant define el gusto estético como un juicio desinteresado y sin finalidad de la obra de arte bella, es decir, un juicio sin interés directo en el objeto, como el de un juez imparcial. Y, bien mirado, mucho de lo verdaderamente noble y hermoso en el hombre tiene ese matiz de gratuidad, de otium contrapuesto a los intereses del neg-otium: la amistad, el regalo, la oración, la fiesta y el juego, en el cual, por cierto, Schiller y después Marcuse hallaron inspiración para su ideal de una civilización no represora. Y no quisiera olvidarme del sentido del humor, porque en esa risa redentora que dulcifica la gravedad de la vida, que relativiza por un momento el imperio absoluto de la muerte y rompe su aguijón, que humaniza cómicamente lo monstruoso y lo amenazante que nos oprime, adivino el mejor antídoto contra el totalitarismo de los fines.
Seamos sabios: vayamos a la huelga general.
sábado, 4 de junio de 2011
Sol, más Sol.
Texto leído en la Asamblea General de la Acampada Sol de hoy viernes 4 de junio, escrito por individualidades. El texto fue leído durante toda la tarde en vagones del Metro de Madrid, acción que os invitamos a realizar a todas (que además es normalmente recompensado con sonoros aplausos). También os animamos a imprimirlo en formato cartel para vuestros barrios, o a difundirlo por internet tanto como querais (adjunto va en formato pdf: http://madrid.tomalaplaza.net/files/2011/06/QUE-ESTÁ-PASANDO-EN-SOL1.pdf):
¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN SOL?
YA NO SOMOS PORTADA. Hace una semana nos queríais por lo que os contaban los medios de comunicación y, ahora, nos criticáis por lo que os cuentan esos mismos medios. Los problemas sociales que ahora utilizan para deslegitimarnos, son los mismos que ya existían la primera semana de acampada, los mismos que ya existían antes de que llegásemos a Sol, los mismos por los que estamos aquí luchando.
NOS PEDÍS SOLUCIONES. La solución que damos ante estos problemas también sigue siendo la misma que cuando llegamos: la participación inclusiva de todas las personas en la construcción del cambio que queremos.
TODAS LAS PERSONAS: El ama de casa cuyo trabajo no se reconoce legalmente. La persona sobre la que se ejerce violencia por vivir libremente su sexualidad. El autónomo que ha sido desahuciado y debe seguir pagando la hipoteca. La migrante a la que le piden papeles para tener trabajo y trabajo para tener papeles. El estudiante cuyo único futuro es una beca que nunca le permitirá emanciparse. Aquella persona a la cual el sistema enferma ocultando su existencia y condenando su visibilidad. La parada que no puede acceder a una vivienda. El trabajador que debe hacer horas extras no remuneradas por miedo a perder su empleo…
EL MIEDO. Todas aquellas personas que por miedo no somos libres, todas distintas pero todas con el mismo miedo. En Sol hemos sustituido el miedo mutuo por el apoyo mutuo. Hemos unificado nuestras luchas para combatir el miedo que nos impone el sistema. Pero esto requiere tiempo.
EL TIEMPO. Habíamos interiorizado sus prisas, sus ritmos, su velocidad. BASTA. Vamos despacio porque vamos lejos. Vamos despacio porque queremos ir todas juntas. Vamos despacio porque queremos hacerlo bien. Vamos despacio porque el camino es igual de importante que el resultado.
ENTONCES, ¿QUÉ ES LO QUE HA CAMBIADO?
QUE HEMOS CRECIDO, QUE ESTAMOS EN TODOS LOS BARRIOS Y MUNICIPIOS DE MADRID, EN MILES DE CIUDADES DEL MUNDO, QUE ESTAMOS AÚN MÁS INDIGNADAS Y MÁS UNIDAS, QUE SUS MENTIRAS NO NOS CIEGAN, QUE SU MANIPULACIÓN NO NOS FRENA, QUE SU VIOLENCIA NOS HA HECHO MÁS FUERTES, QUE, AHORA MÁS QUE NUNCA, NO NOS REPRESENTAN. QUE YA NO SOMOS PORTADA PERO POR FIN ESTAMOS ESCRIBIENDO LA PRIMERA PÁGINA DE NUESTRAS PROPIAS VIDAS.
APAGA LA TELE, CIERRA EL PERIÓDICO Y COMIENZA A ESCRIBIR TU PROPIA HISTORIA, QUE ES LA DE TODAS.
Con cariño: Quienes escribieron el texto, quienes estén de acuerdo y quienes lo difundan.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN SOL?
YA NO SOMOS PORTADA. Hace una semana nos queríais por lo que os contaban los medios de comunicación y, ahora, nos criticáis por lo que os cuentan esos mismos medios. Los problemas sociales que ahora utilizan para deslegitimarnos, son los mismos que ya existían la primera semana de acampada, los mismos que ya existían antes de que llegásemos a Sol, los mismos por los que estamos aquí luchando.
NOS PEDÍS SOLUCIONES. La solución que damos ante estos problemas también sigue siendo la misma que cuando llegamos: la participación inclusiva de todas las personas en la construcción del cambio que queremos.
TODAS LAS PERSONAS: El ama de casa cuyo trabajo no se reconoce legalmente. La persona sobre la que se ejerce violencia por vivir libremente su sexualidad. El autónomo que ha sido desahuciado y debe seguir pagando la hipoteca. La migrante a la que le piden papeles para tener trabajo y trabajo para tener papeles. El estudiante cuyo único futuro es una beca que nunca le permitirá emanciparse. Aquella persona a la cual el sistema enferma ocultando su existencia y condenando su visibilidad. La parada que no puede acceder a una vivienda. El trabajador que debe hacer horas extras no remuneradas por miedo a perder su empleo…
EL MIEDO. Todas aquellas personas que por miedo no somos libres, todas distintas pero todas con el mismo miedo. En Sol hemos sustituido el miedo mutuo por el apoyo mutuo. Hemos unificado nuestras luchas para combatir el miedo que nos impone el sistema. Pero esto requiere tiempo.
EL TIEMPO. Habíamos interiorizado sus prisas, sus ritmos, su velocidad. BASTA. Vamos despacio porque vamos lejos. Vamos despacio porque queremos ir todas juntas. Vamos despacio porque queremos hacerlo bien. Vamos despacio porque el camino es igual de importante que el resultado.
ENTONCES, ¿QUÉ ES LO QUE HA CAMBIADO?
QUE HEMOS CRECIDO, QUE ESTAMOS EN TODOS LOS BARRIOS Y MUNICIPIOS DE MADRID, EN MILES DE CIUDADES DEL MUNDO, QUE ESTAMOS AÚN MÁS INDIGNADAS Y MÁS UNIDAS, QUE SUS MENTIRAS NO NOS CIEGAN, QUE SU MANIPULACIÓN NO NOS FRENA, QUE SU VIOLENCIA NOS HA HECHO MÁS FUERTES, QUE, AHORA MÁS QUE NUNCA, NO NOS REPRESENTAN. QUE YA NO SOMOS PORTADA PERO POR FIN ESTAMOS ESCRIBIENDO LA PRIMERA PÁGINA DE NUESTRAS PROPIAS VIDAS.
APAGA LA TELE, CIERRA EL PERIÓDICO Y COMIENZA A ESCRIBIR TU PROPIA HISTORIA, QUE ES LA DE TODAS.
Con cariño: Quienes escribieron el texto, quienes estén de acuerdo y quienes lo difundan.
Sol y civismo. de Beatriz Gimeno, www de Equo
Una de las cosas que más llaman la atención de las acampadas en Sol y en las demás plazas españolas es el cuidado que los Indignados ponen en mantener la limpieza y el orden, en generar bienestar a su alrededor, no sólo en los espacios físicos que han ocupado, sino también en el espacio social que han creado. Podríamos entender que los Indignados no sólo tienen reivindicaciones políticas, sino que también reivindican, con su actitud y su manera de estar, la recuperación de la dignidad.
En Sol se ha hecho desaparecer, conscientemente o no, algo que inunda nuestras vidas desde hace tiempo y que es parte de un estilo de vida se nos ha impuesto: el individualismo, el egoísmo, el mal rollo, la crispación, el estilo hooligan, todo eso aquí no cabe. Los estúpidos y permanentes debates crispados, los tertulianos sabelotodo que no saben de nada; la telebasura, el pseudoperiodismo del insulto, la mentira y el aspaviento absurdo, la promoción permanente de la estupidez, de la corrupción, de la amoralidad, de la pasividad, que se hace desde todas las instancias y todo el tiempo, todo eso no es banal. Son comportamientos, pensamientos, actitudes, que se promocionan y se intentan imponer porque son útiles para los intereses del neoliberalismo feroz. En Sol, y sin necesidad de hablarlo, todo eso es rechazado con firmeza de la misma manera que se rechaza el sistema económico. A cambio: civismo, solidaridad, generosidad, empatía, activismo, inteligencia, amabilidad, disposición para cambiar las cosas…
Protocolos para la no violencia, recomendación de no beber alcohol, miles de personas metidas en un pañuelo moviéndose con orden y con educación, gente que me pedía perdón si me pisaba un pie, colas ordenadas para todo, chicos y chicas que cada rato pasaban con bolsas para que tiráramos la basura y la gente preocupadísima por encontrar papeleras donde tirar un papel, gente que barría, que se cuidaba de no estropear nada, ni las plantas, ni los árboles, ni el mobiliario urbano. Debates inteligentes, debates ordenados, respeto por el otro/la otra, por el turno de palabra, respeto por las opiniones diversas, preocupación por ponerse en el lugar del otro… Todo esto no son naderías, es la dignidad que se ha revuelto también ante la mierda que nos dan para comer día sí y otro también y que no queremos comer más. Esa masa de gente, no es masa, son miles de personas que han decidido volar y no arrastrarse.
En Sol se ha hecho desaparecer, conscientemente o no, algo que inunda nuestras vidas desde hace tiempo y que es parte de un estilo de vida se nos ha impuesto: el individualismo, el egoísmo, el mal rollo, la crispación, el estilo hooligan, todo eso aquí no cabe. Los estúpidos y permanentes debates crispados, los tertulianos sabelotodo que no saben de nada; la telebasura, el pseudoperiodismo del insulto, la mentira y el aspaviento absurdo, la promoción permanente de la estupidez, de la corrupción, de la amoralidad, de la pasividad, que se hace desde todas las instancias y todo el tiempo, todo eso no es banal. Son comportamientos, pensamientos, actitudes, que se promocionan y se intentan imponer porque son útiles para los intereses del neoliberalismo feroz. En Sol, y sin necesidad de hablarlo, todo eso es rechazado con firmeza de la misma manera que se rechaza el sistema económico. A cambio: civismo, solidaridad, generosidad, empatía, activismo, inteligencia, amabilidad, disposición para cambiar las cosas…
Protocolos para la no violencia, recomendación de no beber alcohol, miles de personas metidas en un pañuelo moviéndose con orden y con educación, gente que me pedía perdón si me pisaba un pie, colas ordenadas para todo, chicos y chicas que cada rato pasaban con bolsas para que tiráramos la basura y la gente preocupadísima por encontrar papeleras donde tirar un papel, gente que barría, que se cuidaba de no estropear nada, ni las plantas, ni los árboles, ni el mobiliario urbano. Debates inteligentes, debates ordenados, respeto por el otro/la otra, por el turno de palabra, respeto por las opiniones diversas, preocupación por ponerse en el lugar del otro… Todo esto no son naderías, es la dignidad que se ha revuelto también ante la mierda que nos dan para comer día sí y otro también y que no queremos comer más. Esa masa de gente, no es masa, son miles de personas que han decidido volar y no arrastrarse.
viernes, 3 de junio de 2011
15 M,. de El norte de Castilla, de Angélica Tanarro. La vida que sorprende.
LA VIDA QUE SORPRENDE
Quería encontrarme con algún espectáculo de calle y encontré algo mejor»
02.06.11 - 00:10 - ANGÉLICA TANARRO blogs.elnortedecastilla.es/angelicatanarro | PERIODISTA
Es bueno que la vida nos sorprenda. Que nos dé un golpecito en el hombro y nos quite el gesto de suficiencia que se nos pone cuando pensamos que tenemos todo bajo control, que pisamos fuerte sobre un suelo que no conoce los terremotos. Lo grande de la vida (a veces lo terrible, de acuerdo) es que puede dar un giro, hacer que se tambalee nuestro edificio y regalarnos una oportunidad, aunque lleve aparejada algún esfuerzo. Algo así es lo que han conseguido los indignados del 15-M.
Irrumpieron el el teatro de la campaña electoral cuando sesteábamos arrullados por las consignas archisabidas y pilló a los actores con el pie cambiado. Es difícil que te cambien el guión cuando la función acaba de comenzar así que lo primero es resistirse: «no llegarán lejos», «los ha pagado fulanito para hacer ruido», «serán víctimas de los de siempre: los antisistema de turno», «la cosa acabará mal». Pero pasaban los días y ellos seguían allí, como el dinosaurio de Monterroso y lo que era mejor, escucharlos no daba pena, ni sonrojo como sí suelen dar aquellos que habían provocado su indignación. Hablaban de nosotros. Y a pesar de su indignación no daban voces.
El 27 de mayo salí del periódico con idea de encontrarme con alguna representación del Teatro de Calle por el centro de la ciudad. Y según me acercaba a la plaza Mayor, me llegaba un clamor que no parecía teatro. No lo era. Había olvidado la manifestación pero estaba allí. Ellos (que somos nosotros) estaban allí horas después del horrible desalojo de la Plaza de Cataluña, aún más indignados por la brutal actuación policial pero aún defendiendo sus propuestas con la misma calma.
La fuerza de su voz y de su presencia obligó a detener la representación que en esos momentos ocupaba el principal escenario del Festival. La grada estaba llena de gente pero esta gente, que también resultó ser indignada, no se indignó por la interrupción. Todo lo contrario. Los espectadores se sumaron a las protestas, botaron cuando lo pedían las consignas, corearon los lemas y comprendieron que hay cosas prioritarias. Unos y otros conjugaban el verbo respetar.
Yo era una mujer sorprendida. Rodeada por familias y señoras mayores con traje de chaqueta que cambiaron el plan de su paseo vespertino y que de repente coreaban 'el pueblo unido jamas será vencido' probablemente por primera vez en su vida. Como ese anciano al que descubrí cuando la manifestación se sentó y él quedó con toda su dignidad y su artrosis en pie, con sombrero y bastón, como un símbolo.
No pude despegarme de esa energía hasta que la manifestación se disolvió tan pacíficamente como había comenzado en Fuente Dorada. Y aún la tarde me depararía otra imagen que me gustará recordar: el aplauso que los manifestantes dedicaron al público de la grada por haber aguantado la interrupción, aplauso que fue correspondido por los pacientes espectadores.
Toda esa energía y esa razón no se pueden perder. No se deben perder. Desde mi balcón veo cada mañana una pequeña pancarta en el balcón de enfrente. Dice: 'Un mundo nuevo es posible'. Tiene tachada la palabra 'posible' y la sigue 'inminente'. Es decir: 'Un nuevo mundo es inminente'. Leerla es una buena manera de empezar el día.
Quería encontrarme con algún espectáculo de calle y encontré algo mejor»
02.06.11 - 00:10 - ANGÉLICA TANARRO blogs.elnortedecastilla.es/angelicatanarro | PERIODISTA
Es bueno que la vida nos sorprenda. Que nos dé un golpecito en el hombro y nos quite el gesto de suficiencia que se nos pone cuando pensamos que tenemos todo bajo control, que pisamos fuerte sobre un suelo que no conoce los terremotos. Lo grande de la vida (a veces lo terrible, de acuerdo) es que puede dar un giro, hacer que se tambalee nuestro edificio y regalarnos una oportunidad, aunque lleve aparejada algún esfuerzo. Algo así es lo que han conseguido los indignados del 15-M.
Irrumpieron el el teatro de la campaña electoral cuando sesteábamos arrullados por las consignas archisabidas y pilló a los actores con el pie cambiado. Es difícil que te cambien el guión cuando la función acaba de comenzar así que lo primero es resistirse: «no llegarán lejos», «los ha pagado fulanito para hacer ruido», «serán víctimas de los de siempre: los antisistema de turno», «la cosa acabará mal». Pero pasaban los días y ellos seguían allí, como el dinosaurio de Monterroso y lo que era mejor, escucharlos no daba pena, ni sonrojo como sí suelen dar aquellos que habían provocado su indignación. Hablaban de nosotros. Y a pesar de su indignación no daban voces.
El 27 de mayo salí del periódico con idea de encontrarme con alguna representación del Teatro de Calle por el centro de la ciudad. Y según me acercaba a la plaza Mayor, me llegaba un clamor que no parecía teatro. No lo era. Había olvidado la manifestación pero estaba allí. Ellos (que somos nosotros) estaban allí horas después del horrible desalojo de la Plaza de Cataluña, aún más indignados por la brutal actuación policial pero aún defendiendo sus propuestas con la misma calma.
La fuerza de su voz y de su presencia obligó a detener la representación que en esos momentos ocupaba el principal escenario del Festival. La grada estaba llena de gente pero esta gente, que también resultó ser indignada, no se indignó por la interrupción. Todo lo contrario. Los espectadores se sumaron a las protestas, botaron cuando lo pedían las consignas, corearon los lemas y comprendieron que hay cosas prioritarias. Unos y otros conjugaban el verbo respetar.
Yo era una mujer sorprendida. Rodeada por familias y señoras mayores con traje de chaqueta que cambiaron el plan de su paseo vespertino y que de repente coreaban 'el pueblo unido jamas será vencido' probablemente por primera vez en su vida. Como ese anciano al que descubrí cuando la manifestación se sentó y él quedó con toda su dignidad y su artrosis en pie, con sombrero y bastón, como un símbolo.
No pude despegarme de esa energía hasta que la manifestación se disolvió tan pacíficamente como había comenzado en Fuente Dorada. Y aún la tarde me depararía otra imagen que me gustará recordar: el aplauso que los manifestantes dedicaron al público de la grada por haber aguantado la interrupción, aplauso que fue correspondido por los pacientes espectadores.
Toda esa energía y esa razón no se pueden perder. No se deben perder. Desde mi balcón veo cada mañana una pequeña pancarta en el balcón de enfrente. Dice: 'Un mundo nuevo es posible'. Tiene tachada la palabra 'posible' y la sigue 'inminente'. Es decir: 'Un nuevo mundo es inminente'. Leerla es una buena manera de empezar el día.
A usted le preferimos atontado.
A VOZ DE GALICIA
identidad secreta : A usted le preferimos atontado
Fecha de publicación:
Miércoles 29 de diciembre de 2010
¿Es usted inteligente? ¿Tiene el más mínimo sentido común, capacidad crítica o discernimiento? Mal, amigo mío, muy mal.
Es usted una rara avis, un apestado, alguien que estorba a los mecanismos del poder y la suave dialéctica del progreso. Le preferimos atontado, observando la pantalla con una de nuestras cenas precocinadas sobre las rodillas.
No nos gustan los listillos. Llevamos más de un siglo medrando despacio, en la sombra, readaptándonos con cada cambio social, extendiendo nuestros tentáculos para acabar con los que son como usted.
Fabricamos la idea de la democracia moderna para ocultar el auténtico dominio que nosotros, las grandes empresas, tenemos sobre usted. Les hacemos pasar cada cuatro años por las urnas para alimentar esa fantasía. Creamos y deshacemos los ciclos económicos. En las épocas de prosperidad crecemos saludablemente, y en las de crisis nos inflamos como sanguijuelas a punto de estallar.
Sí, competimos a muerte entre nosotros pero somos ferozmente corporativistas cuando alguien amenaza los mecanismos de nuestro poder. Ministros y gobiernos no son más que asalariados temporeros, instrumentos con los que ejecutar nuestros intereses inmediatos. Les hacemos invadir países para quedarnos con sus recursos o crear leyes opresivas que aseguren nuestros privilegios.
Aún se nos escapan algunos reductos de poder. Internet, por ejemplo, es un lugar donde las hormiguitas se juntan para roer nuestros cimientos, pero están muy lejos aún de causarnos auténtico daño. Mientras, nosotros seguimos la batalla por su atontamiento. Ayer apagamos un molesto canal de noticias y lo sustituimos por un confortable Gran Hermano 24 horas. A veces nos gusta subrayar la ironía con metáforas orwellianas, pero claro, al mismo tiempo esperamos que no tenga capacidad de comprenderlas. Ya hora relájese y vuelva a encender la tele, por favor.
identidad secreta : A usted le preferimos atontado
Fecha de publicación:
Miércoles 29 de diciembre de 2010
¿Es usted inteligente? ¿Tiene el más mínimo sentido común, capacidad crítica o discernimiento? Mal, amigo mío, muy mal.
Es usted una rara avis, un apestado, alguien que estorba a los mecanismos del poder y la suave dialéctica del progreso. Le preferimos atontado, observando la pantalla con una de nuestras cenas precocinadas sobre las rodillas.
No nos gustan los listillos. Llevamos más de un siglo medrando despacio, en la sombra, readaptándonos con cada cambio social, extendiendo nuestros tentáculos para acabar con los que son como usted.
Fabricamos la idea de la democracia moderna para ocultar el auténtico dominio que nosotros, las grandes empresas, tenemos sobre usted. Les hacemos pasar cada cuatro años por las urnas para alimentar esa fantasía. Creamos y deshacemos los ciclos económicos. En las épocas de prosperidad crecemos saludablemente, y en las de crisis nos inflamos como sanguijuelas a punto de estallar.
Sí, competimos a muerte entre nosotros pero somos ferozmente corporativistas cuando alguien amenaza los mecanismos de nuestro poder. Ministros y gobiernos no son más que asalariados temporeros, instrumentos con los que ejecutar nuestros intereses inmediatos. Les hacemos invadir países para quedarnos con sus recursos o crear leyes opresivas que aseguren nuestros privilegios.
Aún se nos escapan algunos reductos de poder. Internet, por ejemplo, es un lugar donde las hormiguitas se juntan para roer nuestros cimientos, pero están muy lejos aún de causarnos auténtico daño. Mientras, nosotros seguimos la batalla por su atontamiento. Ayer apagamos un molesto canal de noticias y lo sustituimos por un confortable Gran Hermano 24 horas. A veces nos gusta subrayar la ironía con metáforas orwellianas, pero claro, al mismo tiempo esperamos que no tenga capacidad de comprenderlas. Ya hora relájese y vuelva a encender la tele, por favor.
jueves, 2 de junio de 2011
borja vilaseca, otro crack del coaching...recomendaaaaable.
http://www.youtube.com/watch?v=QrKzmi-6uMI&NR=1
miércoles, 1 de junio de 2011
Medicina alternativa:(a ver 15 m, si tiramos por estas reivindicaciones tambien....)
Es hora de que salgan a la luz todas las Medicinas Naturales que han estado tapadas por los gobiernos por orden de las mafias de la Farmacéutica. Es un hecho ya comprobado que estas medicinas, que se ocupan principalmente en la prevención aunque también son capaces de sanar muchas por no decir todas las enfermedades que estamos padeciendo.
Pero el sistema médico que detrás tiene la presión de tales multinacionales se sigue empeñando en solo usar fármacos, y asi tenemos una sociedad llenita de enfermos, la gran mayoría de la gente aún está a oscuras con esto de la medicina natural.
Ya está bien de tanto engaño. La Medicina Convencional que usamos también es muy válida y hemos llegado muy lejos en tecnologías aplicadas, pero casi siempre es una medicina hecha para cuando uno ya esta Muy mal. Dejemos que la gente pueda beneficiarse de estas maravillas que el Hombre ha desarrollado largo tiempo. Demos salud. Es más barato, limpio y sobre todo humano.
Pero el sistema médico que detrás tiene la presión de tales multinacionales se sigue empeñando en solo usar fármacos, y asi tenemos una sociedad llenita de enfermos, la gran mayoría de la gente aún está a oscuras con esto de la medicina natural.
Ya está bien de tanto engaño. La Medicina Convencional que usamos también es muy válida y hemos llegado muy lejos en tecnologías aplicadas, pero casi siempre es una medicina hecha para cuando uno ya esta Muy mal. Dejemos que la gente pueda beneficiarse de estas maravillas que el Hombre ha desarrollado largo tiempo. Demos salud. Es más barato, limpio y sobre todo humano.
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